Queso de oveja
El queso de oveja es un producto muy apreciado por la intensidad de su aroma y sabor, es común consumirlo como aperitivo, en postres o como ingredientes de diversas salsas, especialmente para pastas. La leche de oveja es la base de muchos tipos de quesos, entre ellos el famoso curado manchego, así como diversos quesos frescos y requesón.
A nivel internacional encontramos una interesante variedad de quesos fabricados a partir de la leche de oveja y se han posicionado muy bien en el mercado, entre ellos la mozzarella, el roquefort y el pecorino, todos ellos son una fuente de calcio y proteínas, vale mencionar que la mozzarella también puede prepararse con leche de vaca, sin embargo como queso de oveja es más apreciado.

Una de las propiedades del queso de oveja es que es una fuente de proteínas que ayudan al funcionamiento adecuado del organismo y desarrollan y fortalecen los músculos, vale mencionar que mientras más curados es el queso más alto es su aporte calórico, por lo que su consumo debe ser parte de una dieta balanceada y no se debe cometer excesos.
Los quesos, especialmente el queso de oveja, son ricos en calcio, lo que fortalece el sistema óseo, también lo son en fósforo necesario para la formación de los huesos y los dientes. El queso de oveja es además una fuente de minerales como el zinc y el magnesio, necesarios para el desarrollo del organismo y la prevención de afecciones como la anemia y la osteoporosis.
El queso de oveja es una excelente opción para aquellas personas con problemas digestivos ya que contiene menos colesterol y grasa que los quesos producidos con leche de vaca, estudios muestran que aporta un 30% menos calorías y grasas saturadas que los quesos de leche de vaca por lo que son empleados en dietas bajas en colesterol.

